Los equipos de perforación y voladura dedican mucho tiempo a los perímetros de evacuación, desde su diseño hasta su difusión. La mayoría se queda con el círculo. Esto es lo que el círculo aporta, lo que no puede hacer, y lo que la cúpula balística cambia.
Centrado en el baricentro de la voladura, es el mínimo que todo plan de evacuación debe contener. Cumple tres funciones.
No vienen de cómo se aplica: un círculo no puede ni lo uno ni lo otro.
Ignora el relieve. Un radio único se aplica a una topografía que no lo es. Queda subestimado hacia las cotas bajas, donde un proyectil cae más lejos, y sobreestimado hacia las cotas altas, donde cae más cerca. El primer caso es un riesgo; el segundo inmoviliza terreno sin motivo.
Ignora el sentido de la voladura. Las proyecciones no salen por igual en todas las direcciones: la secuencia de encendido les da una dirección dominante. Un radio fijo trata entonces la parte trasera como la delantera, y mantiene en todas partes el alcance máximo.
La dificultad aumenta cuando varias voladuras vecinas se disparan en la misma pega. Hay que calcular cada perímetro, fusionarlos en un solo trazado, y hacerlo a partir de archivos procedentes de varios programas antes de obtener el plano.
Cada retoque manual es una ocasión de error, sobre un dato que decide la evacuación de personas.
Responde a los dos límites a la vez, y aporta cuatro cosas.
BlastClear aplica este enfoque a las tres familias de voladura en un solo entorno: contornos cerrados para producción, polilíneas para precorte, puntos para voladura de bolones. Las voladuras de una misma pega se funden en un perímetro único, y el resultado sale en plano PDF, en DXF o en imagen.
En una explotación a cielo abierto, el tiempo recuperado de estas manipulaciones se estima en unas doscientas horas al año. Los beneficios reales dependen del contexto del emplazamiento.